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Lléname Señor

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Lléname Señor [Libro]

Bálsamo para la mujer en el ministerio

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Descripción

Cientos de mujeres cristianas involucradas en algún ministerio emprenden cada día una carrera contra el reloj, desarrollando diversos roles de manera simultánea, lo cual genera una presión que termina en un desgaste físico, emocional y espiritual, llevándolas a sufrir enormes fracasos y en algunos casos a renunciar por la frustración de no saber manejar la presión de ser madre, esposa, amiga y a la vez servidora del Señor. 

A través de un lenguaje directo, fruto de su experiencia ministerial como esposa de pastor, la autora comparte de manera amena y coloquial consejos basados en la Palabra de Dios. Cada página de este libro es como un bálsamo refrescante para todas aquellas mujeres agotadas y frustradas con sus responsabilidades familiares, ministeriales y sociales, que un día decidieron responder al llamado de servir al Señor de la obra y anhelan en su corazón ser discípulas integrales de Jesús. 

Propiedades

ISBN: 9789588217123
Editorial:
Editorial CLC
Referencia de producto: 01500121
Dimensiones:
140 x 210 x 10 mm
Peso: 0,140kg
Cubierta: Rústica
Número de páginas: 112
Idioma: Español

Contenido Libros

Contenido
¿lléname de qué?
Cuando Dios llama
Amor incansable
Gozo en todo tiempo
Paz duradera
Siempre paciente
El fruto de la benignidad
Bondad que refleja
Fe hasta el final
Mansedumbre ¿También?
Templanza ¿Hasta cuándo?
¿En quién puedo confiar?
¿Cuál es mi lugar en el ministerio?
Consejos prácticos
Más el fin se acerca…sed sobrios.

Prólogo

“Lléname Señor sola no puedo” debería ser el sentir de cada mujer que ha creído en Cristo como su salvador y Señor. Pues tratar de vivir la vida cristiana a nuestro propio parecer es el camino seguro a una vida de fracasos y frustraciones. Lo que me impulsa a escribir este libro, es la necesidad que he visto, buscado y encontrado primero en mi propia experiencia como esposa de pastor. Pero también en la de otras hermanas que aceptaron el gran desafío de ser esposas de pastores misioneros o lideres entregados a la obra del Señor.

No porque seamos más o mejores que otras mujeres piadosas, sino porque hemos descubierto muchas veces que la tarea encomendada por Dios era más grande que nuestras fuerzas y experiencias. Es mi deseo para ti que recién vas a comenzar, o hace poco llegaste a este camino que puedas encontrar aquí una ayuda, unos consejos, una visión real, de que lo que vas a hallar en este sendero. No lo sé todo aún hoy estoy aprendiendo, no tengo todas las respuestas. Hay cosas por la cuales tú pasarás que nadie te podrá responder. No he terminado el camino, ni he llegado a la meta, pero prosigo a ellos y deseo que al ver lo que yo y otras hermanas hemos pasado, puedas animarte a no volver atrás. La clave está en no quitar jamás los ojos de tu Señor “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestra tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.” Hebreos 12:1-2. Y entender que debes aprender a vivir cada día llena de Él. “Porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre” Efesios 2:18.

Yo sé que no es algo nuevo, pero la verdad es, que el conocimiento a la práctica hay un camino tan largo y diferente, que, si no hace de esto una realidad, sola no podrás. ¡Ánimo! "Tenemos en derredor una gran nube de testigos que ya cumplieron su tarea; y recibirán de Dios la recompensa, de aquellos que no se rindieron y permanecieron fieles hasta el fin. ¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas; que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros. Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección. Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra. Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros".

Cuando aún era una estudiante me enseñaron a ser fuerte, a mostrar siempre que estaba bien, a esconder mis sentimientos por amor a la obra. Con el paso de los años fui descubriendo, que el hecho de descostrar mis debilidades y errores, era necesario. Cuando otros te ven “tan perfecta”, ni intentan seguir la carrera; pues sienten que jamás serán como tú. Cuando te ven como un ser humano común y corriente, cambiado por Dios entienden, que lo que Él hizo en ti también lo puede hacer en ellos. No temas, mostrarte tal cual eres, así, cuando cometes los cambios, los logros, podrán dar gloria a Dios y les animará a que ellos hagan lo mismo. “Antes de escribir este libro, entrevisté a algunas esposas de pastores, líderes y misioneros; y comprobé la importancia de ser transparente, doy gracias a aquellas y se mostraron tal como son, sin miedo a ser juzgadas por ello. Si deseas que éstos sean útiles. Has lo mismo ¡Fuera prejuicios! ¡Adelante! ¡Tú también lo lograrás, en dependencia total de Dios! “Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” Filipenses 1:6 Por ello, quien más que Su Espíritu Santo, para ayudaros en esta dura tarea, ¡no estás sola!, Dios nos dejó al consolador para ello. Él prometió estar con nosotros todos los días hasta el fin. ¡Nunca lo olvides! que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo Mateo 28:20. Es mi deseo, en este libro ser muy sincera contigo. Pues creo que solo así será de bendición.

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